ASUNCIÓN, PARAGUAY | 5 de noviembre de 2026. Santiago Peña presentó este jueves su renuncia a la Presidencia de Paraguay en medio de una crisis política y financiera desencadenada por la intervención del banco Ueno, que dejó a cerca de tres millones de clientes con dificultades para acceder a sus fondos.
La noticia, confirmada por agencias internacionales, sacude al país y abre un proceso de sucesión presidencial. El vicepresidente Pedro Alliana está llamado a asumir el cargo conforme a los procedimientos constitucionales.
Una crisis bancaria con consecuencias nacionales
La intervención de Ueno Bank se produjo después de que los supervisores detectaran problemas de solvencia. La entidad atendía a millones de personas y administraba importantes depósitos públicos, incluidos recursos vinculados a la seguridad social. El cierre de sus operaciones generó preocupación entre ahorradores, trabajadores y pensionistas.
La crisis intensificó las críticas políticas al Gobierno por los antiguos vínculos empresariales de Peña con el grupo propietario de la entidad. El mandatario ha negado haber cometido irregularidades. Las investigaciones y los procedimientos judiciales deberán determinar las responsabilidades que correspondan.
Peña pide estabilidad y protección de los ahorros
Al comunicar su decisión, Peña explicó que renunciaba pensando en la estabilidad nacional, la paz social y la preservación de las instituciones democráticas. También expresó su deseo de que se garantice la devolución de los recursos de los depositantes y se protejan los fondos públicos.
Una mirada desde la fe: integridad, justicia y esperanza
Más allá de la confrontación política, la situación recuerda la importancia de la honestidad en la vida pública y de proteger a las familias que dependen de sus ahorros para sostener sus hogares.
«Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra; mas cuando domina el impío, el pueblo gime».
Proverbios 29:2 (Reina-Valera 1960)
Desde Evangelio Global invitamos a orar por el pueblo paraguayo, por las familias afectadas y por las autoridades que deberán responder a esta emergencia con transparencia y justicia, conforme al llamado de 1 Timoteo 2:1-2. La fe no sustituye la investigación de los hechos, pero nos recuerda el valor de la verdad, la responsabilidad y la solidaridad.
Fuentes: Agencia EFE; Reuters; EL PAÍS. Información en desarrollo.
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